Hace unos días estaba doblando en una de las calles del centro y de pronto el auto de adelante frenó y yo tuve que hacer lo mismo de forma repentina. El auto que estaba atrás era un taxi que le costó más frenar y terminó frenando con ayuda de mi auto.
Bajo del auto para ver si había daños y, tras ver que no pasaba nada y que el conductor decía “solo fue un golpecito al paragolpes”, vuelvo a mi auto maldiciendo por el golpe.
De forma prudente anoto los datos del auto pensando que quizás luego se presentarían otros daños. Efectivamente fue así cuando llego a una cochera veo la parrilla trasera rota y me felicite a mi mismo por haber guardado los datos del conductor, pero después caí: ERA UN TAXI.
La aseguradora de los taxis no paga, no vale mi tiempo ni llamar a preguntar de que hacer y la verdad es que estoy frustrado.
Taxis y colectivos tienen impunidad al manejar por la ciudad, yo también quiero!





